¡ME ESTÁN JODIENDO! (No, mentira, no me pueden estar jodiendo porque todos tienen disfunción eréctil, leru leru!)
Bueno, les cuento de qué se trata esta entrada super giga hiper WTF! Resulta que según i09, un nuevo estudio supuestamente científico da un poco de luz sobre la disfunción más maléfica para el hombre: la disfunción eréctil (cha cha chan, música de terror).
Según el estudio, los hombres cuyas esposas o novias tienen relaciones (amistosas) con sus amigos varones tienen mayor tendencia a experimentar la tragedia altamente maligna de la impotencia. (O sea, si querés tener buen sexo, no te hagas amiga de sus amigos, sino no se le va a parar)
Esto sucede porque estos hombres, quizás de forma subconsciente, quizás no tanto, empiezan a tener miedo acerca de que sus propios “amigos” le roben su pareja. (Flor de HPDs serían, por eso obviamente está entre comillas, elijan mejor a sus amigos y listo).
Textualmente los autores escribieron:
“Partner betweenness has little association with sexual problems among the oldest men. This finding might reveal something about the changing implications of network position for gender identity through the life course. It could reflect shifting relational priorities among older men… or it could be that the independence and control that men can gain through weak ties become less important to them as they experience later-life changes… Either way, older men’s focus on close, kin-oriented relationships increases their likelihood of adopting new definitions of masculinity”.
En mis experiencias personales, creo que el peor episodio lo tuve con una amiga. CHAN! No sólo porque a cada rato quería violarme sino porque le gustaba tener todo lo que yo miraba. A cada rato era un decirle “Salí de acá, dejá de gatearme”. Inclusive una vez la apoyé un poquito porque pensé que así se dejaría de joder, pero eso avivó el juego.
En fin…
La Ciencia ha hablado con su voz aterradora y fuera de ella ya nada puede ser cierto. (¡Oh, Dios mío, me poseyó el espíritu de Alejandra Pizarnik!)
Lo que comienza con este problemón de la disfunción eréctil es que el miedo comienza cuando los círculos sociales empiezan a ser conflictivos. Aparentemente, los hombres necesitan de forma más frecuente tener accesos ininterrumpidos con su círculo de amistades masculinas y si no es el caso, aumentan las posibilidades que pierda la erección. CHAN.
WTF?
STOP!
O sea, si no tuviste toda una noche hablando de putas, fútbol y te emborrachaste con todos tus amigos varones… ¡no te excitarás! o_O
En fin, estos científicos de la Universidad de Chicago descubrieron que el 92% de los hombres entrevistados que tuvieron esta “interferencia social” también sufrieron problemas de disfunción eréctil. Es realmente excitante contar con esta información a tiempo para que las cosas no se nos pongan duras con nuestra pareja cuando seamos mayores. Perdón, para que las cosas SÍ se nos pongan duras.
Suponiendo que este estudio ha largado cifras reales, el porcentaje tan elevado es preocupante, aparentemente influiría más esta interferencia que poder hablar de sexo abiertamente con tu pareja. Quizás también pueda influir el hecho que en tu círculo de amigos el hombre intente levantarse el autoestima alardeando con las cosas que hizo la noche anterior, el tamaño de su pene, o la maestría que tenga a la hora de la cópula. Quizás todas las fantasías relacionadas con historias de encuentros sexuales de nuestros amigos sigan trabajando en nuestro subconsciente, despertando nuestra furia interior haciendo espejo en la lujuria del otro. No sé.
Por ahí algunos hombres están pensando que si tiene sexo con su novia o esposa, ella saldrá corriendo a contarle todos los detalles vergonzantes a sus mejores amigos y todos se reirán de él, entonces su pene no funciona adecuadamente.
Muy bueno sentarse a reflexionar acerca de que cómo cualquier cosa, por pequeña que sea, puede llegar a afectarnos en nuestra vida sexual. Es obvio que no todas las personas somos idénticas y que gracias a Dios la magia del ADN hace que no seamos un simple copiar/pegar, la fábrica de personas viene con diseños y motivos muy variados, penes de todos los colores y disfunciones de todas las características.
Así que chicos: si les molesta que sus parejas (hombres, mujeres, travestis) se hagan amigos con su círculo de amigos varones, amenázenla con este estudio, díganle: “No me gusta que estés siempre presente. Dejame salir solo con mis amigos o no se me va a parar. Vos verás”.
Típico. Es una conversación que cualquiera puede tener a diario. (Ponele)
Pero uno debería hablar de todo, de lo que le gusta, de lo que no, y en el caso que alguno experimente estos problemas de disfunción eréctil debería ir al médico. Hay especialistas para esto y no se tiene que sentir avergonzado porque no se le pare. Quizás necesiten alguna vitamina en particular, quizás el origen sea stress, psicológico, o cualquiera que fuera el origen de esta pequeña molestia tiene tratamiento. Y sino, ¡bendito sea el Viagra!
Finalizando con esto, si conocen a alguien que tiene este problema no se rían, aconséjenlo bien porque debe ser horrible. Bah, no sé, me imagino, yo tengo el problema opuesto.
Dentro de los trastornos de la percepción se distingue entre los que afectan a la intensidad (hiperestesias: aumento de la percepción de un objeto; o hipoestesias: disminución de la misma), a la fidelidad (ilusión: deformación de un objeto real; alucinación: deformación que aparece sin estímulo exterior) o a la integridad (dismorfopsia: distorsión del objeto percibido, metamorfopsia: transformación del objeto).
Entre los trastornos sensoperceptivos que afectan a la integridad de la percepción se encuentran aquellos en los que en lugar de distorsionar el objeto percibido, perdiendo alguno o algunos de sus componentes, las percepciones se aglutinan: son las sinestesias, un trastorno infrecuente de la percepción en el que el estímulo a través de uno de los sentidos provoca simultáneamente la sensación en otro.
Las sinestesias más frecuentes aúnan percepciones visuales y auditivas, de modo que los sonidos, las palabras o la música evocan simultáneamente la visión de colores. A la exploración de estos sujetos lo más habitual es que al enseñarles números y letras evoquen un color determinado, o determinados sonidos se acompañen también de visión de colores. Otras sinestesias más raras incluyen sensaciones táctiles al escuchar sonidos, percepción de sabores al ver determinados objetos, o percepción de olores en relación con el tacto. Una de sus características principales es que son involuntarias.
Se estima que las sinestesias tienen una frecuencia de una por cada 2000 personas. La causa del tratorno es desconocida. Se cree que puede haber algún factor genético asociado, ya que existe agregación familiar. Es más frecuente en mujeres que en hombres. Los sujetos sinestésicos tienen la misma prevalencia de procesos psicopatológicos que la población general. No hay evidencia de que este trastorno perceptivo conlleve una mayor inclinación hacia las artes, aunque sí se sabe de muchos artistas –pintores y compositores principalmente- que veían colores al escuchar música.
2. DROGAS QUE CAUSAN SINESTESIA
La sinestesia es un efecto común de algunas drogas psicodélicas, como el LSD, la mescalina (principal alcaloide del peyote) o algunos hongos tropicales.
En realidad, la sinestesia inducida por las drogas no es permanente, por lo tanto a este tipo de sinestesia se le denomina así, “Sinestesia inducida por drogas”. Si bien hay muchas drogas que producen sinestesia, los mecanismos de acción de estas drogas son en general muy parecidos. Estimulan receptores para la serotonina, en concreto receptores 5-HT2A y otros 5-HT2 receptores del sistema nervioso central, que producen distorsiones cognitivas, perceptuales y afectivas que pueden causar efectos parecidos a la sinestesia.
3. SINESTESIA EN EL ARTE.
La sinestesia es también una figura retórica que, además de la mezcla de sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles, asocia elementos procedentes de los sentidos físicos con sensaciones internas (sentimientos). Se le vincula con la enálage –figura gramatical consistente en cambiar las partes de la oración– y con la metáfora, por lo que a veces recibe el nombre de metáfora sinestésica.
Hay precedentes del uso de este tropo ya en la literatura clásica, como por ejemplo Virgilio. En España fue utilizada por los escritores barrocos. Pero fueron los poetas franceses quienes la pusieron de moda en la lírica, especialmente durante la corriente denominada simbolismo, que en España apareció subsumida dentro del llamado modernismo literario. Así, por ejemplo, el poeta francés Arthur Rimbaud creó un soneto dedicado a las vocales, poniéndoles un color a cada una, y los poetas modernistas como Rubén Darío podían hablar de sonoro marfil o de dulces azules (gusto más vista). En este caso, se trata de una sinestesia de primer grado, ya que son impresiones de dos sentidos corporales diferentes; pero si se asocia la impresión de un sentido del cuerpo no a otra impresión de un sentido diferente, sino a una emoción, un objeto o una idea, se trata ya de una sinestesia degradada o indirecta, o más bien de la llamada sinestesia de segundo grado, por ejemplo, agria melancolía.
Juan Ramón Jiménez la emplea con asiduidad y perfección, al que seguirán después los poetas del 27:
Es de oro el silencio. La tarde es de cristales azules.
JRJ, Hora inmensa
en el cénit azul, una caricia rosa!
JRJ, Elegías lamentables
por el verdor teñido de melodiosos oros;
JRJ, Elegías lamentables
Otros ejemplos de sinestesia:
Al negro sol del silencio las palabras se doraban Alejandra Pizarnik
Las asociaciones sinestésicas favorecen la memorización de conceptos abstractos, al vincularlos con realidades sensibles.
Además de ser muy utilizada la sinestesia como un recurso artístico en la literatura y la pintura, también se utiliza mucho en el arte digital y en diseño gráfico.
4. SINESTESIA EN LA MÚSICA Y EN LA PINTURA. ESCUCHO LOS COLORES , VEO LA MÚSICA.
Dentro de los compositores, como paradigma del músico con sinestesias, se menciona habitualmente el nombre del ruso Alexander Scriabin (Moscú, 1872–1915). Scriabin estrena en 1910 Prometeo. Además de su acorde místico (do, fa sostenido, si bemol, mi, la, re), esta obra sinfónica incluye un juego de luces en la sala mientras se interpreta la obra: el Clavier à Lumières es un órgano de luces que proyectaría en la sala determinados colores acompañando la interpretación musical, composición visual del propio Scriabin según sus experiencias sinestésicas. Las expectativas de Scriabin no se vieron satisfechas por las rudimentarias técnicas de iluminación de su tiempo, y el misticismo que acompañaba las manifestaciones de Scriabin acerca de lo que veía y sentía tampoco ayudaron a su correcta comprensión. Es interesante resaltar que la visión de colores no la asociaba Scriabin a notas aisladas, sino a acordes y sobre todo a cambios de tonalidad. Aunque es frecuente en individuos sinestésicos que la visión de un número evoque un color concreto (por ejemplo ver un tono de verde al visualizar un 5), no suele ser la emisión de una nota aislada o un ruido el que evoque la visión de un color, aunque puede producirlo. Las experiencias son más habituales con música, sobre todo si ésta incluye variedad de acordes y cambios frecuentes de tonalidad, o ésta no acaba de definirse, como ocurría con determinadas músicas de su época. Las obras musicales “coloristas” provocan con más facilidad el fenómeno. Scriabin señalaba que la música de Beethoven raras veces le evocaba colores, mientras que la escucha de obras de Rimsky-Korsakov sí.
El particular universo cromático wagneriano proporcionó a Kandinsky una de sus primeras y más intensas experiencias sinestésicas, durante una representación de Lohengrin en Moscú: “los violines, los contrabajos, y muy especialmente los instrumentos de viento personificaban entonces para mí toda la fuerza de las horas del crepúsculo. Mentalmente veía todos mis colores, los tenía ante mis ojos”. Al igual que Scriabin, el pintor se interesó más en la disonancia de color y música para evocar esas percepciones que producían emociones más intensas en la degustación del arte. Las sinestesias de Kandinsky poseían gran sensorialidad, presentándose tanto a nivel visual, como acústico y táctil. A sus más ambiciosas obras las llamó Composiciones, lo que probablemente conlleva una metáfora musical. A través de ellas intentó ejercer sobre el espectador un impacto como el que podría sentir con la música. Las teorías tonales de Scriabin van parejas a las de Kandinsky y ambos pretendieron encontrar equivalencias entre sonido, color y sentimiento. La música de Schoenberg trazaría un paralelismo nada casual con la obra pictórica de Kandinsky: el cromatismo libre, la disonancia no resuelta y el posterior modelo dodecafónico fueron transformaciones hondas de la música que firmó a su manera Kandinsky en las artes visuales. La constante referencia a la música y a la metáfora musical en su obra De lo espiritual en el arte parte de estas teorías y experiencias que aunan forma, sonido y color.
La ilustración que acompaña este texto es una reproducción de Teclas de piano en El Lago , obra del pintor Frantisek Kupka (1909). Que sepamos Kupka no percibió sinestesias, pero para esta obra que marca un giro en su obra hacia la abstracción, escogió un motivo musical: el color se embarca en la aventura del sonido. En la parte inferior vemos las teclas de un piano y los dedos de un pianista. El abanico de vibrantes colores verticales representaría el acorde que está sonando (la mayor). Y es que habría que diferenciar entre colores internos y externos referidos a la experiencia musical. Kupka no padece ningún trastorno de la percepción ni este cuadro es un signo clínico objetivable de una sinestesia. El pintor trata de expresar una emoción que le provoca la música. Los melómanos experimentan con frecuencia la sensación de que una obra musical es catedralicia, lo que no debe confundirse con sinestesias visuales o táctiles, o les evoca la emoción de una luz cegadora, una vivencia que no debe confundirse con la visión externa de colores.
5. EL COMPOSITOR SINESTÉSICO: OLIVIER MESSIAEN.
“Uno de los grandes dramas de mi vida consiste en decirle a la gente que veo colores cuando escucho música, y ellos no ven nada, nada en absoluto. Eso es terrible. Y ellos no me creen. Cuando escucho música yo veo colores. Los acordes se expresan en términos de color para mí. Estoy convencido de que uno puede expresar esto al público.”
Olivier Messiaen (1908-1992) es uno de los compositores más importantes del siglo XX. Músico francés nacido en Avignon, estudió órgano y composición en el conservatorio de París, entre otros con Paul Dukas. Escribió principalmente para órgano, piano, orquesta y obras vocales. Compuso el Quatuor pour la fin de temps (1941), una de sus escasas obras de cámara, mientras se encontraba en un campo de prisioneros de guerra. Profesor de música en la posguerra, entre sus alumnos figuran Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen e Iannis Xenakis. Messiaen desarrolló un lenguaje armónico muy personal, con influencias orientales, sobre todo en lo rítmico, y del canto de los pájaros, de los que transcribió literalmente su canto e influyeron de forma permanente en sus composiciones musicales. Su fuerte religiosidad marcó también la música que compuso. Y habría que añadir el color entre sus más personales rasgos.
Si ha sido Scriabin habitualmente mencionado como paradigma del compositor sinestésico, el nombramiento debería recaer realmente en Messiaen. De forma explícita el francés menciona la palabra color en algunas de sus composiciones como Chronochromie, para gran orquesta (1959-1960) yCouleurs de la cité céleste, para piano, viento y percusión (1963). Las referencias a la luz, el color y lo visual son constantes tanto en obras como en los títulos de los movimientos: Cristo, luz del paraíso (XI en Éclairs sur l’Au-delà (1988-1992), que se podría traducir como Relámpagos del más allá), Confusiones del arcoiris para el ángel que anuncia el fin de los tiempos (VII en Quatuor pour la fin de temps), Bryce Canyon y las rocas rojo-anaranjadas (VII en Des canyons aux étoiles… (1971-1974), De los cañones a las estrellas).
Los textos que dejó Messiaen acerca de su obra son aún más explícitos en las percepciones: en Vingt Regards sur l’Enfant Jésus , para piano (1944), Messiaen se refiere al azul-violeta en V, naranja, rojo y un poco de azul en XIII, rosa y malva en XVII, etc. Esta será una constante en casi todos los comentarios que dejó de sus obras: junto a las explicaciones referidas a instrumentación, origen de la obra y significado, frecuentes entre los compositores, nos deja las nada habituales descripciones detalladas de los colores que pueden verse, y los cambios de tonalidad de los mismos que tienen lugar, coincidiendo con la evolución de la música. Habría que precisar, no obstante, que junto a las percepciones sinestésicas de Messiaen, pueden leerse también comentarios sobre los colores interiores, sugerencias al oyente, similares a los colores musicales que pintó Kupka.
Messiaen es un caso singular en la asociación de color y música, invirtiendo los términos incluso: del color a la música en lugar de la música al color. Los colores fueron la fuente de inspiración de una ambiciosa obra para orquesta. En un viaje a Estados Unidos visitó el Cañón del Colorado (Bryce Canyon, White Sage Valley y Zion Park) y de este encuentro nació Des canyons aux étoiles… , que puede presumir de ser una de las pocas obras musicales de la historia inspirada en los colores y el canto de los pájaros: “el color del conjunto es rojo, o, más concretamente un rojo-anaranjado-violeta. Se trata de una combinación cromática sencillamente admirable, que la naturaleza ha creado con perfección inusitada, y este abanico tonal se esparce por espacio de kilómetros y kilómetros, creando una comarca entera totalmente roja.”
La pasión por el color fue creciendo hasta el punto de afirmar en una entrevista que la relación color-sonido ocupaba el lugar más importante en una composición por encima de todos los demás, negándose a sí mismo, que en su juventud había manifestado que el componente principal de la composición para él era el ritmo.
Couleurs de la cité céleste fue compuesta en 1963 y estrenada en el Festival de Donaueschingen en 1964. Junto a los Sept Haïkaï, para piano y pequeña orquesta (1962), Chronochromie y Et Expecto Resurrectionem Mortuorum , para viento y percusión metálica (1964), forman una serie de obras en las que el color ocupó un papel principal en sus composiciones. Si Kandinsky señaló que fueron sobre todo los instrumentos de viento los que evocaron más percepciones sinestésicas durante una representación de Lohengrin, se diría que en esos años en los que el color sería, más aún si cabe, esencial para Messiaen, él también prestaría mayor atención a los instrumentos de viento: madera y metales junto a seis percusionistas para Et Expecto Resurrectionem Mortuorum; viento, piano y percusión variada que incluye marimba, xilófono y xilorimba para Couleurs de la cité céleste, en composiciones en las que dominan los acordes masivos y la sensación de estatismo. “Cuando uno oye todos los tonos …no oye nada” dijo Messiaen respecto a esta última composición en la que oír significa más que nunca ver, de ahí la sensación de inmovilidad que transmiten estas músicas en las que prima la verticalidad del sonido. Es chocante encontrar anotaciones en la partitura de Colours de la cité céleste tales comoémeraude verte y améthyste violette para los clarinetes junto a topaze jaune, chrysoprase vert clair, et cristal para trompetas, trompas y trombones. Y estremecedor escuchar el último movimiento de Éclairs sur l’Au delà, en el que la luz del paraíso de la que habla el texto se hace visible –hasta para los no sinestésicos- a través de tres triángulos, el único acompañamiento a la cuerda. Si los melómanos que padecen este bendito trastorno gozan objetivamente de una experiencia perceptiva superior, Olivier Messiaen pretendió a través de su obra que ese fenómeno, al menos como objeto interior, ya que no exterior, pudiera ser percibido por cualquier oyente.
Fémina es un grupo de hip-hop fusion compuesto por Sofía Trucco, Clara Trucco y Clara Miglioli , tres chicas de San Martín de los Andes.
Con letras inspiradas en los mejores artistas de la poesía surrelista como: Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo y Roberto Juarroz, los temas de Fémina hablan de lo que “les pasa a las mujeres sin ser feministas”, dice Clara.
“Jugar con la poesía y las palabras, con distintas métricas y ritmos. Apropiarnos de lo que nos influencia, de lo que nos enseña, y transformarlo, moldearlo y parodiarlo”. Así resume Sofía Trucco (Toti) el espíritu de Fémina.
Toti y Clara comenzaron con el grupo en el 2004, jugando a combinar letras de The Roots y Pete Rock. Cuando terminaron el secundario, a los 19 años, viajaron a Buenos Aires. Sofía hacía hip hop y Clara escribía poesía, así que con sus vocaciones ya definidas comenzaron a realizar funciones para sus amigos. Por ese tiempo, les daba tanta vergüenza que se tapaban los ojos usando gorras. Comenzaron trabajando con sonido en formato soundsystem, apadrinadas por Michael Mike, pero como no les gustaba las bases comenzaron a usar instrumentos. Así armaron la banda, incluyendo a Clara Trucco (la hermana menor de Sofía, en percusión), Marcela Lapidus (guitarra), Eugenio Loza (percusión), Ariel Domínguez (saxo), y Juan Antar (bajo).
Lo llamativo de este grupo es que no se contenta con brindarnos música con letras geniales, también hay baile y teatralización cuando se suben al escenario. “Interpretamos las canciones corporalmente, algo parecido a las rondas de break-dance”, explica Toti.
Su disco debut que saldrá en abril de este año y será producido por Marcos Orellana (cantante de Onda Vaga) y Michael Mike. Así que próximamente estaremos disfrutando de su hip-hop fusionado con funk, candombe, chacarera, folclore, música cubana, rumba flamenca y un poco de reggae.
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