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Benedicto XVI: corrupción, materialismo, homofobia y noticias de actualidad.

En estos últimos tiempos de crisis económica cualquier razón puede levantarse como un maremagnum de fuego, insultos y sublevación anticatólica cuando se mezcla dinero, religión y política. Precisamente eso es lo que está sucediendo en España.

 

No creo que se trata de una cuestión anti-católica en sí, sino el problema fundamental es que hay muchas personas en el mundo que no son católicas (pueden ser cristianos, de cualquier otra religión, ateos, agnósticos, monoteístas, politeístas, etc). Es obvio que si a todos los ciudadanos les obligan a aportar económicamente y se ven forzados a darle poder a una institución en la cual no creen que van a haber levantamientos del pueblo, insultos, violencia. Mucha gente opina que la Iglesia Católica no es “La Santa Madre”, y muchos descreen que la labor última de la “Santa” Iglesia Católica actualmente esté asegurando la salvación del alma humana por todos los problemas de pedofilia que está afrontando, además de imposibilitar la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual, acrecentar el odio y la discriminación de las minorías (sector LGBT) y otros problemas que lentamente están llevando a la institución a la ruina.

 

No sólo la gente está susceptible por las barbaridades que se escuchan por parte del clero, como las justificaciones de la pedofilia por parte de la Iglesia, diciendo queLa pedofilia comparada con el aborto no es un pecado tan grave, a modo de justificar los casos de pederastía, y cosas por el estilo.

Creo que lentamente por estas necedades los mismos católicos se están cuestionando qué tipo de institución le están dando más poder, porque visto desde el punto de vista económico la Iglesia Católica (más allá de ser realmente o no el intento de la “Iglesia que pensó Cristo para la Humanidad”) es una empresa multinacional, y una de las más poderosas que existen.

 

Es por esto que muchos europeos están apostatando, para evitar que la Iglesia les meta la mano en el bolsillo.

 

Lo que sí reconozco que hay que reconocerle al Papa actual son las últimas declaraciones con respecto al consumismo, me parece que es importantísimo hacer más hincapié en que las cuestiones religiosas nada tienen que ver con el dinero. Las declaraciones que hablan acerca de los “abusos de la ciencia” no sé si tomarlo como una preocupación real o como un intento de desplazar el poder amenazante que ejerce sobre la sociedad el conocimiento científico. (Recordemos también que en las Revelaciones de San Juan dice que el número de la Bestia puede ser calculado, cosa que a mí siempre me pareció que habla de la Matemática, ya que el 666 es simbólico y -¡oh casualidad!-, la Matemática es la ciencia base, más abstracta, entre las tres ciencias exactas. El seis, además, es un número perfecto para la matemática, mientras que el 7 ese el número perfecto en el simbolismo bíblico, casualidad que le falte la unidad, o sea el 1, para llegar a comprender a Dios a través de la ciencia…)

 

Pero volvamos a sus declaraciones relacionadas con la corrupción y el materialismo.

Escuchar hablar a un Pontífice acerca de que hay que alejarse del materialismo me hace pensar a cómo la Iglesia se levantó, adquirió poder, y logró establecerse como un país totalmente aparte del resto del mundo. Me refiero a la cuantiosa cifra que recibió de los nobles con la excusa de que compraban su entrada al Reino de los Cielos, que parecía una idea del mismo Demonio más que un acto de Dios. Maquiavelo no tenía nada que envidiarles, “El fin justifica los medios”, dijeron en su época, y con el timo de que eso les iba a ayudar a alcanzar la salvación, se sometieron a las consecuencias de la implementación de la bula papal. Precisamente si ustedes analizan la forma de los nombres (ej: Benedicto XVI) se van a dar cuenta que esto es porque la nomenclatura de los nombres tiene estrecha relación con los linajes de la realeza. En La Biblia dice que el Diablo es quien tiene el dominio de todos los países del mundo, haciendo relación a la política, y también habla de la Gran Prostituta, o La Prostituta de Babel, que tiene sexo con todos los reyes del mundo y en cuya frente están escritos todos los pecados del mundo.

 

Recuerdo que cuando era más chico un amigo mío (protestante) me dijo que La Prostituta de Babel, para ellos y para algunos Testigos de Jehová, era la Iglesia Católica Apostólica Romana. En esos tiempos yo sólo era un copiar/pegar de la Iglesia, no me cuestionaba nada, no leía, no me informaba, y tuve una discusión muy enérgica recalcándole que era un maleducado y un irrespetuoso por haberme dicho eso, sabiendo que yo era muy creyente.

Y fanático religioso.

 

De todas maneras, hoy no afirmo que la Iglesia sea la Prostituta de Babel, pero entiendo por qué me lo dijo. Hoy por hoy no sólo es “pedofilia” la palabra que tiene escrita en la frente la Santa Madre. También agresión psicológica, machismo, mentiras, asesinatos, discriminación LGBT y corrupción, por citar algunos. Y esto no lo digo como una gran y agresiva crítica a la institución, sino por algo que es muy lógico: una institución, cualquiera, está formada por personas. Las personas no son Dios. Por más representante religioso que cualquier Pontífice sea, nada nos afirma que es un mensajero de Dios.

 

Sí creo que Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta y otros fueron personas especiales. Sobre todo Juan Pablo II, creo que de los últimos pontífices es el más santo y al único que realmente no se le puede cuestionar ninguna decisión, inclusive sus silencios con respecto a muchas cuestiones (sexualidad, por ejemplo) fueron santos. Se lo veía en su cara, en la energía que irradiaba, en el carisma que tenía, en el amor que imponía inclusive a las personas ajenas al catolicismo.

 

Si saben usar bien los buscadores, hagan el siguiente ejercicio: comparen el número de artículos en contra de Ratzinger con el número de artículos que hablan mal de Juan Pablo II. Se los aseguro, la relación es un millón a uno. Y seguramente el único artículo que encuentren en contra de Juan Pablo II será escrito por un ignorante.

 

Por eso les digo, sean católicos, protestantes, musulmanes, ateos, agnósticos, lean atentamente las palabras de todos los dirigentes religiosos. No sólo el Papa, sino también lean del Dalai Lama, de los textos que dejó “Su Divina Gracia” Bhaktivedanta Swami Prabhupada, lean de todas las religiones, inclusive de filósofos que sean ateos, agnósticos, liberales, racionalistas, y de cualquier doctrina.

 

Citando a Juan Pablo II, las “alas del espíritu” son dos: la fe y la razón. Si no tienen fe absoluta no sufran, quizás su camino sea diferente. No queden sólo con que Dios existe/no existe. Infórmense. Lean lo que expresan todos los grandes pensadores del mundo, sean religiosos o no. Creo que si saben hacer uso de su inteligencia tendrán un tamiz muy poderoso que les hará discernir entre lo que realmente vale o lo que no.

Toda religión comienza a perder su coherencia espiritual cuando empieza a asegurar que es la “única religión”, o la “Verdadera Religión” (con mayúsculas, siempre).

Cito nuevamente a Juan Pablo II, fue él mismo quien llegó a la conclusión que el hombre puede llegar a la salvación por cualquier religión (siempre que sea una religión y no una secta, claro). Precisamente porque la religión no sólo es un sistema, sino porque es el camino que los creyentes utilizan para llegar a Dios. El punto más importante no es el sistema elegido, no es la institución elegida, todo lo contrario: el punto más importante de toda religión es la búsqueda de Dios.

Y si existe él, la salvación es un acto que le compete a Dios, no a nosotros. Por eso nadie sabe a ciencia cierta quiénes serán salvados y los que no, fuera de lo que dice la Biblia (aclaro para los protestantes, que piensan que desde el origen de los tiempos Dios sabe a quiénes va a salvar y a quienes no, porque sino no podría ser omnisciente).

 

Por eso tengan mucho cuidado cuando levanten el dedo acusador. No enseñen el odio. No discriminen. No odien. No juzguen. No enseñen a sus hijos a odiar ni a discriminar, porque esas no son acciones adecuadas para un cristiano. Lean más el Nuevo Testamento y menos el Antiguo Testamento. Repasen toda la Biblia y hagan un examen concienzudo, fuera de lo que les enseñan en el sermón de todos los domingos.

 

Hagan un análisis de conciencia y critíquense qué es lo que están pensando, qué es lo que están diciendo. Usen sus neuronas para darse cuenta que Dios, el poder político y el materialismo nada tienen que ver.

 

Si leen esto y son creyentes, traten de abrir su mente, releer esta entrada y sacarle el jugo a estas palabras.

Cuestiónense todo. Inclusive lo que yo escribo.

 

Pero piensen.

 

Y si realmente son cristianos: lean más La Biblia, por favor, contrastando las palabras de Jesús con lo que realmente se está llevando a cabo ahora...

 

 

 

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