Reflexión del día de hoy

Hoy me impactó bastante una noticia que recibí mientras iba caminando y brincando feliz y contento hacia el nuevo departamento de mi prima.

Me llega un SMS de mi hermana avisándome de una forma muy breve acerca de la muerte de un amigo mío. No es por exagerar, pero por un segundo me tuve que frenar en la esquina porque me dio la sensación que no sabía para dónde estaba caminando (encima no conozco la parte de Mendoza por donde andaba) y le tuve que llamar a Vale, otro amigo mío, para preguntarle si era verdad. Creo que lo primero que se me vino a la mente fue la sensación de que mi hermana podía estar equivocada, quizás el nombre era el mismo. Pero al mismo tiempo me vinieron imágenes de lo que sucedió la noche anterior: Estaba chateando, y dos de mis contactos de Facebook me dijeron que había sucedido un episodio muy trágico donde se habían muerto 3 chicos de aproximadamente mi edad.

Al principio tuve como un presentimiento que no me gustó, o mejor dicho: me preocupó un poco, pensé que podía conocerlos, y les pregunté el nombre a mis dos contactos del Facebook que me habían dicho que eran amigos de uno de ellos. No recuerdo el nombre, pero no conocía a ese chico. Sí uno de ellos me dijo que sólo se acordaba del apellido de otro de los chicos, que era Vizcaino, pero pensé “En San Rafael hay miles de Vizcaino, no creo que sea él”. Y me fui a acostar.

Pero me quedó un pensamiento dando vueltas: “¿Y si fuera él?”. Sobre la marcha, me di cuenta que no podía ser él, ninguno de mis amigos me había avisado, todos sabían que si bien casi no nos juntábamos fue un gran amigo mío de la época de la secundaria, nos juntábamos siempre a jugar al King Of Fighters ’97 y otros juegos de pelea. Le decíamos “Huevo”, yo siempre le hacía bromas con sus dientes, y lo bardeaba diciéndole que era malísimo jugando al King Of Fighters, a pesar que era muy bueno jugando con Andy Bogard, y también le gustaba Terry Bogard. Aunque no me gustaba cuando se ponía “cafetero” con Ryo Sakazaki, porque no podía vencerle. Yo era buenísimo con Athena Asamiya, y hacía lo mismo. Horas y horas nos quedábamos jugando en la casa de Vale, siempre éramos los mismos: Huevo, Vale, Alfredo y yo. A veces venían otros, pero digamos que ellos fueron los que más quería. Ellos me hicieron recuperar la risa perdida, reía a carcajadas, estrepitosamente, como si el Universo se estuviese partiendo en dos con mi risa. Un géiser de alegría, de luz, a pesar que cuando no estaba con ellos me enfrentaba con mis demonios y caía siempre a lo mismo.

Pero ellos fueron las personas que más me ayudaron en mi adolescencia. Pasamos momentos increíbles. Yo con una depresión que estaba aflorando, casi ni podía reírme, sentía que anímicamente me estaba muriendo, y conocí ese grupo gracias a Vale. A Vale lo conocí por Alfredo, compañero mío de la secundaria. Íbamos a escuelas diferentes, pero siempre nos “hacíamos la rata”, y acordábamos a juntarnos en algún videojuego a una determinada hora, porque en ese momento no existían los celulares. Yo como era un gran Ñoño avisaba en mi casa que me iba a ratear, y a veces hasta arrastraba a otros compañeros míos para que me acompañaran.

Y así, entre ratas y juntadas en la casa de Vale o de él fue que fue naciendo una amistad increíble. Aunque hubo algo que me voy a arrepentir siempre: nunca le dije que lo apreciaba. Que lo quería. (Y quizás esa es una de las razones por la que estoy escribiendo esto, pero no la más importante)

 

Recordé el chat de Facebook y pensé en millones de cosas. Pero me vi de vuelta en la calle, en la vereda. Como si hubiera tenido un viaje temporal. Estaba mirando mi celular. “Se ha muerto tu amigo…” en un SMS que no llegaba ni a los 140 caracteres.

Me quedé un rato ahí, en la esquina. Era como que no entendía qué estaba pasando y me sentía simplemente así: perdido. Lo peor de todo es que mi tía me había dado mal las indicaciones para llegar a la casa de mi prima, se había cambiado de departamento y eso aumentó la sensación de estar desorientado.

No pedía que me dieran un abrazo, no pedía contención. Simplemente les cuento esto porque pienso que es horrible (de este lado del monitor) avisarle a alguien que se murió un ser querido por un SMS. Gástense al menos en una llamada. Y no griten “Se murió, se murió!”, estar alterados y lastimar a la gente no trae a la persona de vuelta.

Nunca le avisen a nadie este tipo de noticias por SMS. Y digan las cosas importantes mientras están con esas personas, no vaya a ser que después no tengan la oportunidad y se queden con esas palabras radiantes atascadas en la garganta.

 

Lo bueno es que no me quedé con la necesidad de decírselo en la cara, gracias a Dios, sino quizás hubiera sido horrible. Sí me arrepiento de no habérselo dicho “Face to face”, pero esta entrada es para contarles algo que me sucedió cuando me di cuenta que estaba llorando.

Me había sucedido otras veces, pero creí que era algo que yo estaba imaginando. Ahora entiendo que no es así. Me sucedió con mis abuelos, y con la madre de Alfredo cuando se murió de cáncer, luego con su marido.

 

Vi todo blanco, y me pareció recordar que estaba ahí Huevo, sonriéndome. Sé que recordé un momento donde nos estábamos riendo por algo. Pero fue increíble. Fue tener esa experiencia que uno viaja al pasado, pero al mismo tiempo la otra persona está en frente de uno y te está diciendo “Ricardo, no llorés, yo estoy acá y voy a seguir estando. Yo estoy bien”.

Quizás fue psicológico, quizás fue espiritual, pero lo que sí sé es que cuando me estaba pareciendo que veía eso recordé todo lo que acabo de contarles, todo lo relacionado a él.

Y me di cuenta lo importante que es llevar a la gente en la Memoria. La memoria no sólo nos mantiene vivos, sino que es importante para darse cuenta quiénes realmente nos calaron tan hondo que nos formaron como somos.

Lamentable no poder estar diciéndole esto a la cara, reconociendo en todo lo que me ayudó, pero el “Ricardo de ese entonces” no podía decirlo. Ese niño golpeado y triste que todavía no era emo porque no existían.

 

Fue bárbaro tener esa experiencia y volver a verlo una vez más, quizás es una justificación más para superar las frustraciones que podría haber generado su muerte, quizás contar esto por mi blog les parezca algo muy egoísta, algo que quiero hablar porque es algo que YO experimenté. Pero no es así.

 

Uno cuando deja que su conciencia se abra suceden cosas increíbles y ve realidades que normalmente están ahí, ocultas, inaccesibles.

Hay una energía que fluye por todos lados, y nos conecta.

Y que puede tener muchos nombres: amistad, pareja, mascotas, risa, aunque no tiene una forma.

 

Porque es amor.

 

 

 

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Acerca de richmza

Estudiante de ingeniería química. Químico analista, blogger, escritor y webmaster. Ver todas las entradas de richmza

2 responses to “Reflexión del día de hoy

  • Pablo J. Soruco

    Muy profundo y bello lo que escribiste, me gusto muchisimo. A pesar de lo triste de la noticia. Desde mi punto de vista, es uno de los mejores homenajes que le puedes haber echo a tu amigo. Un abrazo.

  • Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hoy me impactó bastante una noticia que recibí mientras iba caminando y brincando feliz y contento hacia el nuevo departamento de mi prima. Me llega un SMS de mi hermana avisándome de una forma muy breve acerca de la muerte d…..

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