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#WTF: Se vuelve adicta al sexo por jugar Wii Fit

Una mujer se ha convertido en adicta al sexo tras caer desde su Wii Fit según comenta Notinsolitas.com

Randy Amanda Flowers, de Manchester, necesita por lo menos 10 sesiones de sexo diarias para saciar su renovada líbido. #LOL!

Esta empleada de una empresa de catering se dañó un nervio tras la caída y le han diagnosticado un síndrome con tales consecuencias. “Empieza como un cosquilleo ahí abajo antes de extenderse por todo mi cuerpo. A veces evoluciona en un orgasmo”, declara.

Este síndrome no tiene cura y debe controlar su pasión respirando hondo y relajándose. “Con suerte algún día encontraré a alguien que pueda satisfacerme”.

vía Lea Noticias – Noticias que no aburren » Se vuelve adicta al sexo por jugar Wii Fit.

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Únete a la comunidad de adictos al Facebook y cúrate en 2 semanas.

¿Cuántas veces al día te conectas a Facebook?

De la misma manera que existen Alcohólicos Anónimos y otras asociaciones similares de ayuda contra determinadas adicciones, surge ahora FaceAnonymous, un proyecto para conseguir rehabilitarse de la adicción a la red social en sólo dos semanas.

No tiene base científica alguna, pero la idea de FaceAnonymous es curiosa, sobre todo la historia de cómo surgió. Todo nació de una pregunta que se hicieron dos confesos adictos a la red social, Dan Peguine and Siavosh Arasteh, que contabilizaron el número de veces que entraban al día a Facebook. Da igual el número, eran demasiadas.

Imagen extraida de http://www.elface.com

Entonces colgaron un documento compartido en Google Docs, una hoja de excel en la que cualquier persona podría apuntar en una tabla cuántas veces se conectaba a Facebook al día y ver su evolución durante dos semanas. Los propios inventores del documento señalaban que no tenía sentido conectarse más de dos veces al día -una por la mañana y otra por la noche- a la red social, por lo que invitaban a los usuarios a cumplir esa regla. Viendo la tabla, pocos lo conseguían.

Pero el documento compartido se ha convertido en un éxito en Internet, hasta el punto de que, saturados por el número de personas que se han inscrito, los dos creadores de “la comunidad de adictos al Facebook” han creado ya una página web FaceAnonymous.com, desde la que se puede acceder a la tabla de Excel pero en la que también el usuario se puede registrar para que, cuando esté disponible, pueda experimentar una herramienta que promete desintoxicar a los usuarios de Facebook.

“Imagínate todas las cosas que podrías hacer si la red social no te estuviera distrayendo”, dicen en el site. Lo curioso es que se puede dar a “me gusta” en FaceAnonymous. Ellos mismos lo reconocen, “es irónico”.

De momento no se sabe qué hay detrás de la web, ni que están preparando, (y si fuera un reclamo de marketing?), pero lo cierto es que cada día ganan más adeptos. Mucho adicto al Facebook hay por ahí suelto que necesita un sitio donde agruparse… y hacer terapia de grupo.

Vía www.trecebits.com


Krokodil, la droga que literalmente se come a las personas que la consumen

 

El siguiente vídeo es impresionante, muy fuerte, si son muy sensibles quizás deberían abstenerse de mirarlo…

 

 

“El krokodil es desomorfina, un opiáceo sintético muchas veces más poderoso que la heroína creado a través de una serie de mezclas y reacciones químicas que los usuarios realizan varias veces al día de memoria.

Mientras que la heroína cuesta alrededor 40 dólares la dosis en Rusia, la desomorfina puede ser cocinada con analgésicos basados en codeína (de 4 dólares el paquete) y otros ingredientes caseros, baratos y disponibles  en los supermercados. Por esto no es raro que muchos de los adictos a la heroína acaben entrando a la boca del “cocodrilo”.

Sin embargo, lo barato sale caro. El  efecto de la heroína dura varias horas, mientras que el viaje de krokodil dura entre 90 minutos y 2 horas y el proceso de “cocina” dura al menos media hora,  así que ser un adicto de esta sustancia es un trabajo de tiempo completo. Dejar la sustancia tarda un mes o más —la desintoxicación de la heroína dura típicamente solo una semana”.

Más información: Krokodil, la droga ‘reptileana’ que se come (literalmente) a las personas que la consumen | Pijamasurf.

 

 

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El teclado del terror y las adicciones al blogging

 

Un día te levantás, tarde, muy tarde porque te quedaste dormido y cuando mirás la hora ya son las 2.00 pm y tenés el tiempo contado para recalentar en el microondas un poco de lo que sobró de la cena de anoche: bifes a la criolla, mientras te hacés un café y blogueás algo de algún Top Trend que te llame la atención, pero el café y el almuerzo ya está, entonces seguís blogueando, pingueando, tuiteando, retuiteando, y microblogueando. (Googleá todo eso si no sabés lo que significa, no soy un diccionario geek ni la Enciclopedia Encarta)

Recalentás la comida y el café como dos o tres veces. Te partís al medio del hambre, entonces hacés el último esfuerzo para vencer el campo electromagnético que ejerce sobre tu cuerpo la silla que usás para navegar. En el microondas ves algo shockeante: te quedan diez minutos para terminar de almorzar y tomarte el café, sino llegás tarde a la facu. No podés faltar porque a la salida tenés que ir a trabajar (esto es lo malo de estudiar y trabajar en la misma institución).

Entonces engullís como podés, rezándole a todos los santos que controlan los milagros de la digestión, mientras seguís blogueando y cerrando las tres mil quinientas pestañas que usaste para ver quién te estaba hackeando el blog porque llegaste a un pico de tráfico mundial, engullís todo, bajás la masa de comida con un vaso de jugo, esperás que la pobre computadora reaccione (después de haberle dado caña una semana seguida) y te vas a tu lugar de estudio y de trabajo.

 

Cursado. ¡Re lindo! Tus compañeros exponen.

Temas aburridos en presentaciones aburridas en tono aburrido, encima cuando exponen siempre dan la espalda. Y como llegaste 45 minutos tarde entrás con una sonrisa amplia, intentando poner cara de sueño, como diciendo “Uy, se me pasó la siesta”, preferís que piensen que sos un P A J E R O, con mayúsculas, con minúsculas, como los demás quieran, antes de que piensen que sos un adicto a internet y que te quedaste blogueando, casi sin almorzar.

 

La sonrisa inocente funciona. Aminora las miradas asesinas del profesor y transforma su mirada de “Miren a qué hora llega este desubicado” a una mirada más cordial que dice algo como “Entrá, sentate atrás y no jodas que tus compañeros que están exponiendo”.

 

Te sentás atrás de los profesores, como estás en el aula de informática prendés una computadora, imitando a los demás, y abrís tu cuenta de Yahoo. Y la de Hotmail.

Y la de WordPress. Luego la de StumbleUpon, la de Twitter, la de Facebook, la de Bitácoras, la de Meneame, la de Divoblogger, la de Divulgame, el correo institucional, el que usás para trabajar, pero empezás a ver el tráfico de tu blog y… “Wiii! 2600 visitas por hora! Así vale la pena que te hackeen el blog y que te denuncien como contenido ofensivo y molesto”.

 

Les daría por el culo a todos ellos. Haría una entrada sólo hablando de pijas y conchas sólo para ser vulgar y molestarlos. Sí. Les daría por el culo. Sólo que hoy los amo, “chotitos lindos”, como dice Claudio María Domínguez en Hacete Cargo. Él sí que la flashea lindo, y tiene una audiencia mucho mayor a la mía. A él no le hackean sus cuentas, ni le bloquean el blog, no se tiene que enfrentar a haters, a trolls, a personas que bardean por Twitter porque tal o cual entrada no les gustó. Por esto es que él se dedica a flashear con las cosas espirituales.

A mí, si bien la espiritualidad y flashear con la espiritualidad me gustan, hablo de cosas que por ahí llaman más la atención. O sea, hablo de nada. ¿Se puede verbalizar el silencio? Uy, de eso habló él los otros días.

 

Así que estaba en la facu, con mis enésimas cuentas abiertas y veo delante de mí la furiosa y aburrida cara del profesor. Miedo. Creo que va a retarme, pero miro hacia atrás. Todos están haciendo lo mismo. Después de todo (y a pesar del número ilimitado de cuentas que tenía abiertas) no estaba tan disperso. Dijo que sabía que era viernes y que estábamos cansados, así que prestáramos más atención.

 

Pero después de bloguear por dos días seguidos no me quedaban muchas neuronas activas. Ni les comento los que es hacer data entry durante toda la semana, procesar encuestas y estar como las cajeras del VEA todo el santo día (ya tengo “Cajera del VEA Nivel 2”), intercambiando palabras cuando nuestras neuronas se despiertan lo suficiente como para que nuestros labios puedan emitir sonido. Tanta tarea repetitiva, sumado a todas las demás cosas importantes que tenés que hacer (entre ellas: tener sexo, asearte, estudiar, tener sexo, bloguear, comer, coger y dormir)… te cansan. A veces no sé de dónde saco energías para hacer todas estas cosas. Inclusive hasta para escribir pelotudeces (como ahora) hace falta energía.

 

Aunque era viernes y no tenía ganas de torturarme con diapositivas que encima no entran en el examen final. Hice como que no escuché al profesor y seguí en mis cuentas. A la salida de la facu, entré a laburar en la facu, después me junté con mis amigos a comer unas pizzas y tomar unas cervezas. Necesitaba un poco de la vida real, de la normalidad, del contacto cálido y afectuoso de la gente, porque había estado frente a una computadora toda la semana: en el trabajo, en mis horas de estudio y cuando estaba webeando.

 

Me hizo bien. Fue un desenchufe, literalmente, un momento de calma.

 

Sólo que a la medianoche el reloj blogger me gritó telepáticamente a la cabeza: “Se te acaban de resetear tus Site Stats porque cambiamos de día”. Contaba los minutos, juntaba todo el deseo del mundo para llegar a casa y escribir una entrada. Saco la laptop de la mochila, la pongo sobre la mesa, conecto el cable, la prendo, empiezo a abrir las sesiones para subir algo al blog y luego acostarme… cuando sucede algo totalmente inesperado: Veo la letra “I” floja.

 

¡JODER! ¡A esta hora del día! ¡Cuando no puede venir un técnico a mi casa!

¡La reputamadrequeloremilparió! (Y mi madre diría “¡Hijo! ¡Esa la educación que te hemos dado!”, pero gracias a Dios vivo solo y tengo el lujo de poder putear en silencio, tranquilo, sin que alguien me cuestione a qué se debe mi cara de ano)

 

Toco la tecla “I”.

 

Se sale.

 

 

En mi cabeza: imágenes de muerte. Ganas de asesinar a alguien. Detrás de mi cuerpo se ven imágenes: Bomba atómica. Bosque en llamas. Volcán en erupción. Muerte, muerte, muerte.

 

¡La computadora conchuda y que la re mil parió! La una de la mañana. Intenté arreglar la letra maldita. Las ganas de escribir algo eran verdaderamente indecibles, y yo intentando ver cómo corno se enganchaba. Creí que se había despegado algo, o quizás de tanto darle caña a la computadora se me había roto. (Animal, se dice “roto”, no “rompido”)

 

Le mandé un SMS a un amigo:

“Hola, qué hacés? Podés llamarme? Estás levantado?”

Empecé a hiperventilar, me dio taquicardia.

 

Mi ringtone para mensajes de música dance se convierte en un grito de gloria. La única persona más nerd que yo (que conozco) y encima trabaja en algo relacionado al tema. Comenzamos a hablar. Totalmente afligido, le relato brevemente lo poco agitado de mi día y desesperado le pregunto cómo arreglar el teclado.

“Buscá el cosito con el que se engancha”, me responde.

 

Todo un iluminado… Tenía ganas de mandarlo a preguntar la hora a China, pero nadando. Aunque me contuve un poco, inhalé y exhalé varias veces, me mordí la lengua, suspiré. Al cabo de dos eternos segundos le dije: “¡¿Cuál cosito?!”. A lo que respondió: “Ese, el que engancha el pezoncito que quedó ahí, fijate”.

Esa persona tiene que agradecer que Dios es grande y que lo quiero demasiado como para insultarle. Pero en ese momento tenía ganas de teletransportarme como Gokú y pegarle con el maldito teclado. En un ataque de bipolaridad, me visualicé eso (una teletransportación sayayin) y sonreí.

 

Tenía ganas de decirle: “Boludo, explicame bien”, pero me di cuenta que era una de esas cosas que no se pueden explicar bien porque uno tiene que estar sentado en frente del problema. Como cuando te llaman por teléfono para que les enseñes a hacer algo en un programa y carecen de conocimientos fundamentales. Por ejemplo, una vez me llamaron para hacer algo que consumía muchos pasos y ni siquiera sabían lo que era el “Panel de Control”, “Mi PC”, ni nada de eso.

Y como esta vez me tocó sufrir la ignorancia del otro lado de la conversación (esta vez el ignorante era yo), tenía ganas de tirarme al piso a llorar, como un inútil, hasta que un tsunami o un terremoto o un meteorito me cayera encima y terminara con mi autocompasión.

 

En el borde patológico que separa la demencia con la locura, cuando el pico de tráfico de mi blog coincidía con el pico de neurosis de toda la historia de mis delirios… cuando la tecla, yo, la máquina y todo mi universo estaba por hacer “crack”, sentí otro sonido, más bello, un “Clac” y sonó como a algo plástico. ¡Era la teclita! ¡Bonita!

 

¡Entró! ¡Entró! Yo decía en mi interior. La puse y bien puesta, qué bien la encajé, como cuando… (beep beep beep: censurado).

Ese sonido de CLAC fue la salvación. Aunque había visto que la tecla había quedado un poco chueca (“chueco” en la jerga mendocina significa “torcido”). Evidentemente algo estaba mal.

 

No había que ser Albert Einstein, Bill Gates, ni tener dos o tres postgrados en ingeniería en informática para darse cuenta que la tecla había quedado mal… o la había roto.

De nuevo las ganas de matar a alguien. Y ese sentimiento molesto, como un capricho, que era algo así como un: ¡Quiero bloguear, quiero bloguear! interno que se repetía en loop infinito.

 

Pasaron dos o tres intentos. Esta vez la pude encajar, y lo hice bien. Así que si necesitan un consejo el día que se les salga una tecla de sus laptops, lo mejor que les puedo decir es:

“Relájense. Es muy fácil. No tienen que desesperarse. Ni llamar al técnico. Es una cuestión que nos obliga a mantener la calma y buscar la posición adecuada, en muchos intentos”.

 

Pero si no llevan instantáneamente la computadora a un técnico ni se molesten para que los explique alguien, al primer “coso ese” o “cosito” que escuchen les van a dar ganas de cortarse las venas con los dientes y será totalmente infructífero.

 

Háganme caso.

Y vayan al técnico porque a mí no me quedó muy bien. Se me ha estado saliendo durante toda la entrada, aunque lo bueno es que saqué mucha mugre. Hasta salió un gato negro que se nos había perdido.

 

 

 

iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

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iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

 

iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

 

 

(al fin quedó bien, mwehehehe)

 

NO! De tanto boludear se salió de nuevo! GRRRRRRRRR!

 

FIN.

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Sergio Denis pasó su cumpleaños en una clínica psiquiátrica

Héctor Omar Hoffmann, also named Sergio Denis ...

Image via Wikipedia

Buenos Aires, 17 de marzo.

El entorno del músico niega que existan problemas de adicciones, pero se ha confirmado que Sergio Denis está internado en un centro psiquiátrico de Recoleta, en donde pasó su cumpleaños. Qué horrible forma de pasar tu cumpleaños, espero que se haya divertido a lo loco.

En una entrevista realizada por la revista Semanario, el músico aseguró: “No estoy loco. Estuve internado en la Clínica Suizo Argentina para hacerme unos chequeos y ellos me recomendaron venir acá. Necesito desenchufarme, desestresarme”, pero la revista expuso su problema en portada, así que dudo que se haya podido desestresar. Yo no sé él, pero yo si quisiera desenchufarme me voy a un spa, al campo, comienzo el gym, yoga, lo que sea… Pero me parece que internarse en una clínica psiquiátrica para desenchufarse es un poco excesivo.

Luego de intensos rumores la semana pasada, desmentidos por su círculo íntimo, Sergio Denis confirmó que está en un centro de salud mental desde el 2 de marzo. La noticia llegó luego de una serie de cancelaciones y el silencio a su alrededor, que dio lugar a diversas especulaciones. Se sabe que Denis tuvo episodios de depresión en su vida y esto podría ser una consecuencia de dichos trastornos.

“Estoy aquí para olvidarme del mundo”, le dijo a publicación, mientras que reconoció que en agosto del año pasado sufrió otro pico de “estrés” y, hace algo menos de tres años, tuvo dos paros cardíacos en Paraguay.

Tras celebrar su cumpleaños en la clínica, y cumplir durante el fin de semana con un compromiso en una fiesta privada, el querido músico apuesta a estar recuperado lo antes posible. Esperemos que se recupere pronto y que esto no traiga secuelas.

 

FUENTE: Yahoo Noticias

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