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La Iglesia Católica y sus negocios en la pornografía

Winged Demon, by Elyce Feliz. Image via Flickr

 

Sí, por más surrealista que parezca, existe una compañía llamada Weltbild que es una empresa alemana que se dedica a la publicidad. Esta compañía pertenece a la Iglesia Católica y aún así ha publicado libros que muchos creyentes podrían tildar como ofensivos y pecaminosos.

No es que la Iglesia Católica sea dueña de una parte de la empresa, no señores, la Iglesia es dueña del 100% de la empresa. Weltbild es una de las empresas más grandes en su rubro en Alemania y vende libros, DVDs, música y mucho más. Muy poca gente sabía quiénes en realidad estaban detrás de sus inversiones, pero este mes apareció en un boletín de noticias referido a las industrias llamado Buchreport, publicó que la empresa manejada por la Iglesia Católica también vende pornografía. (¡Porno en el Vaticano!)

 

Un informante de la Iglesia salió a explicar que en realidad “Weltbild trata de prevenir la distribución de contenido probablemente pornográfico”. 

Parecería que sus esfuerzos en eliminar el porno del planeta Tierra no fueron exitosos. No sólo eso, la Iglesia debe de haber sufrido algún error de cálculo que los llevó a hacer todo lo contrario: vender porno. ¿Será una estrategia del Demonio para ganar la lucha entre el bien y el mal? ¿Qué otras cosas podríamos esperar luego de esto?

¿Que los pederastas filmen porno con los niños violados?

 

Pero más allá de cualquier tipo de especulación morbosa que podríamos elucubrar desde las sombras, la verdad es que durante los últimos 10 años un grupo de católicos comprometidos con su Iglesia ha estado tratando de denunciar este caso a las autoridades dentro del claustro religioso, y estas personas que vienen denunciando este hecho dentro de la misma Iglesia Católica están enfurecidos por las declaraciones del informante de la Iglesia. Digamos que hay sacerdotes que sí afirman que una empresa gobernada por la Iglesia ha estado vendiendo pornografía por más de 10 años.

En el año 2008, el grupo elaboró un documento de 70 páginas y lo envió a todos los obispos cuyas diócesis habían compartido un cargo directivo en Weltbild por 30 años, detallando evidencia de material cuestionable.

Hoy la compañía tiene una suma de 1,7 billón de euros en su capital y casi 4000 empleados, y para que se den una idea de lo poderosos que son, están segundos dentro de las mejores ventas en internet, siguiendo a Amazon que se encuentra en el primer lugar.

Weltbild también es líder en ventas de libros, y hasta la fecha continúa vendiendo material que no es compatible con la moral Cristiana. En su catálogo online pueden encontrarse alrededor de 2.500 libros eróticos. Entre algunos títulos, se encuentran: “La Puta del Abogado” (Anwaltshure) y “Las Putas de la Escuela del Internado” (Schlampen-Internat).

 

La Iglesia Católica también tiene un 50% de las ganancias cuando publica libros con la compañía Droemer Knaur, que produce libros pornográficos. Entre algunos títulos de este sello se encuentran algunos libros como “¡Cógeme aquí, cógeme ahora!” y “¡Dime puta!”.

 

Creo que este puede ser uno de los escándalos más grandes de la Iglesia Católica de los últimos tiempos luego de todos los problemas que ha sufrido respecto de las violaciones de niños.

Lo único que me queda cuestionar es si después de esto la Humanidad debe permitir que le continúen llamando “La Santa Madre”, título que una y otra vez han probado que no merecen.

Por el momento, parece más la Iglesia del Diablo, de las mentiras y de la corrupción antes que una institución dedicada realmente a cuestiones que difunden el bien en este mundo. Ni hablar de la prohibición del profiláctico y de los métodos anticonceptivos en un mundo donde la explosión demográfica está destruyendo al planeta y de los escasos esfuerzos que se realizan en temas tan importantes como el hambre, la pobreza y la miseria extrema.

 

Lamento si este artículo le molesta a alguien, pero es mi punto de vista.

Dejen sus opiniones por favor, de una forma educada en la medida que esto sea posible.

Muchas gracias.

 

Yare, by Rufino. Image via Flickr

 

 

FUENTE Catholic Church Makes A Fortune In The German Porn Business – Worldcrunch – All News is Global.


(CC) ESTO TE VA A GUSTAR.

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Brasil: prohíben uso de libros que “induzcan a la homosexualidad”

En Brasil, el Ministerio de Educación, analizó la posibilidad de repartir en las escuelas material destinado a combatir la homofobia, exhibiendo material con imágenes de besos entre dos niños. Pero otros políticos elevaron un proyecto de ley bastante homofóbico.

 

 

Realmente es increíble que una persona pueda creer que un libro haga homosexual a alguien. Precisamente la homosexualidad está definida como una sexualidad, y para que se manifieste como tal primero la persona debe tener relaciones sexuales con una persona de su mismo sexo. No tiene nada que ver con la literatura que uno lee, ni con la música que escucha, ni si el hombre es afeminado o si las mujeres son muy varoniles. No hay recetas ni algoritmos que sean efectivos en un 100% de casos que nos ayuden a identificar si tal o cual persona es heterosexual, bisexual u homosexual, por más que hay algunos indicios que pueden ser excesivamente claros.

Con esto me refiero a que si usted tiene un hijo que se pone tacos rojos y se va cadereando completamente maquillado y tarareando un tema de Justin Bieber, Madonna, o Lady Gaga… dudo que su sexualidad esté sometida a tela de juicio.

 

De todas maneras, salvando esas situaciones obvias y casos extremos, me parece que es totalmente estúpido pensar que “un libro te vuelve gay”. Una persona que es realmente heterosexual no se interesa por la literatura gay, o por el porno gay, pero convengamos que el día de hoy se encuentran heterosexuales con la mentalidad muy abierta que lo consumen de todas maneras, pero no regularmente.

He escuchado muchas estupideces relacionadas a la homosexualidad, pero creo que esto de que un libro induzca a la homosexualidad ciertamente rompe récords. Yo pienso que es lógico que en algunos países del mundo, como en los que el Corán pisa fuerte y la homosexualidad en ellos tiene como castigo “cadena perpetua”, o peor aún: pena de muerte (Irán y Arabia Saudita). Recordemos que en estos países está socialmente permitido que un hombre tenga sexo con animales, siempre que sean hembras, pero si un varón tiene sexo con un macho también tiene pena de muerte.

Dije “lógico”, aunque me parece que las penas son excesivas, pero obviamente no puedo opinar de ello ya que si bien he leído el Corán (miles de veces más duro que la Biblia), no pertenezco al islam, y uno no puede juzgar otras culturas si en primer lugar no vive sumergido dentro de ellas.

 

Este  otro caso (me refiero al proyecto de ley de Brasil), si bien es mucho más tranquilo, sucede en Occidente, y es un paso hacia atrás en la lucha de los derechos de igualdad y derechos LGBT. En la ciudad de Sao José dos Campos, vecina a Sao Paulo, se va a prohibir el uso en escuelas de libros y materiales que puedan “inducir los niños a la homosexualidad”. En vez de tratarlo en las escuelas como un fenómeno más, en charlas de educación sexual, con sexólogos o con personal idóneo para esta tarea, nuestros vecinos brasileños deciden barrer la basura debajo de la alfombra y mirar hacia otro lado desde la educación, en vez de educarlos desde las escuelas en cosas que deben tratarse.

El proyecto de ley fue aprobado esta semana por 11 votos favorables y 9 en contra por los integrantes de la Cámara Municipal de la ciudad, que es un importante centro de tecnología de Brasil y alberga a la sede de la fábrica de aviones Embraer.

El concejal Cristóvao Gonçalves (autor de esta propuesta), perteneciente al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aseguró que esta movilización política no es homofóbica, sino que “desea evitar que las escuelas de la ciudad entreguen a sus alumnos publicaciones que puedan inducir los alumnos a la homosexualidad”.

Gonçalves recordó que hace poco en Brasil analizó luchar contra la homofobia repartiendo material que exhibía dibujos de besos entre dos niños. Este material fue bautizado “kit gay” por los opositores. Me parece la excusa perfecta para tratar de justificar una acción que a la larga termina empeorando los problemas de discriminación y de exclusión del sector LGBT. Es muy extraño ver que si bien en Latinoamérica se está luchando mucho porque se aprueben las leyes de “matrimonio gay” en el resto de los países hispanohablantes, que por otra parte se haga un retroceso en la legislación relacionada con la libertad sexual.

El político que inició esta medida agregó: “No discrimino la opción sexual de las personas. Tengo amigos gays y ellos entienden muy bien mi punto de vista. El ‘kit gay’ del Ministerio de Educación, por ejemplo, no es educativo e induce a la práctica homosexual”, sostuvo ante el portal de UOL. Creo que hubiera sido mejor intentar modificar el “kit gay”, eliminando material audiovisual (que puede ser más impactante, pero más para los adultos que para los estudiantes) y armando más debates y charlas dictadas por especialistas.

Gracias a Dios este proyecto homofóbico todavía puede ser vetado, por Eduardo Cury, que es el alcalde del municipio, correligionario de Gonçalves en el PSDB. Esperemos que no se convierta en ley.

 

Para finalizar, les dejo información importante relacionada con el panorama legal referido a la homosexualidad en todos los países del mundo.

REFERENCIAS:

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTES: Prohíben en Brasil el uso de libros que “induzcan a la homosexualidad” – El Sol Online y Wikipedia.

 

 

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Un sueño muy extraño

Generalmente tengo sueños muy divertidos, tengo impulsos latentes altamente enérgicos así que disfruto de un riquísimo mundo interior por las noches, tanto que en vez de hacerme descansar, a veces, a fuerza de delirios oníricos, me despierto a las carcajadas. Y cuando tengo estos sueños, que por lo general son detalladísimos, tengo la costumbre de levantarme y escribirlos antes que la magia se vaya y se pierda para siempre el simbolismo intrínseco del contenido manifiesto.

 

 

Por eso lo primero que hice esta mañana fue despertarme y anotar lo que había sucedido. Generalmente hago esto, pero es la primera vez que voy a blogguear mis sueños (ya que me resulta demasiado personal como para ponerlo en un blog todos los días). Les cuento lo que soñé:

 

Yo estaba en una biblioteca gigante, lo primero que hice cuando tomé conciencia que estaba ahí fue mirar hacia arriba, pero nunca dejé de ver libros. Hacia ninguna parte. No se veían las paredes. Estaban recubiertas de libro. Y ahí estaba yo, en medio de una biblioteca majestuosa, en frente de dos chicos que parecían ser pareja. Hablaban entre ellos y se sonreían, y para no arruinarles su momento íntimo, me di vuelta y comencé a buscar mi libro. En realidad yo no sabía qué estaba buscando y si bien estaba en una biblioteca quería elegir y leer un buen libro para después comprármelo y llevármelo a casa.

En eso se escuchó un grito seguido de ruidos que parecían de una avalancha de libros. Alguien, en un lugar muy cercano a nosotros, se había caído y estaba siendo sepultado por los libros. Como yo estaba buscando mi libro, ya tenía en mis manos un diccionario ilustrado de japonés con una imagen de una geisha muy bonita en la tapa. Yo recordaba haber estado a la altura del suelo segundos atrás, pero ahora misteriosamente estaba en una escalera altísima.

Yo había quedado boquiabierto y quería salir corriendo a ayudar a ese chico porque los libros todavía seguían cayendo encima de su cuerpo; pero yo estaba en una escalera tan alta que no podía ayudarle. Comienzo a intentar el descenso, pero la escalera me hace la vida imposible: No es que no le guste que le ayude a las personas, pero pareciera que lucha para que me caiga. Como si éste fuera el único descenso posible. Con desesperación miro a los otros dos chicos, pero se reían y no atinaban a salir a ayudarle al pobre chico que a juzgar por los ruidos iba a morir aplastado por el peso de libros y libros. Todo por un resbalón. No puedo hablar, no puedo pedirles que vayan corriendo a ayudarle, pero me doy cuenta que si pudiera hablarles no me comprenderían porque son personas inmaduras. Les gusta reírse y si hubiera algo de humanidad en ellos ya hubieran salido a ayudarle.

 

Recuerdo haberles mirado con una expresión de angustia y desesperación tan terrible que se quedaron mudos al mirarme. No salieron a ayudarle, pero mi dolor era tal que logré al menos que se callaran. Y yo intentando bajar mientras la escalera posesa se doblaba y yo gritaba porque por ayudar a otra persona me iba a caer yo, así que me agarraba de las estanterías y tomaba puntos de apoyo con mi cuerpo, mis brazos, mis piernas, para no soltar la escalera para tampoco caerme.

Me demoró muchísimo tiempo bajar. Ya los ruidos habían cesado, pero había transcurrido tanto tiempo que quizás ya me había olvidado del chico, o lo había dado por muerto, lo único que recuerdo fue observar la tapa del libro y luego me vi a mi mismo salir corriendo a preguntar el precio. Víctima rampante del consumismo.

De la nada había aparecido una pareja mía, charlábamos y corríamos y reíamos porque la biblioteca se había transformado en un negocio de libros gigante. Noto que en mis manos llevo dos libros, uno ilustrado y bien gordo (el que tiene la imagen de la geisha) y el otro más pequeño pero con un diseño más elegante. Mis preferencias estaban del lado del libro más gordo y más grande pero aún así iba a preguntar el precio de ambos.

Vi en venta abanicos de oro, imágenes del yin yang, y muchos objetos orientales. No pude resistirme y los toqué, diciendo que aprendería a hablar japonés para hacerme pasar por una geisha. Digo un millón de boludeces, comienzo a hablar en japonés y nos reímos con mi pareja onírica, jugamos, corremos, sonreimos, hacemos bromas. Todo era divertido y encontraba en toda cosa una oportunidad para reírme. Me puedo ver desde afuera y tenía la cara pintada de blanco y de tanto hablar japonés ahora tenía los ojos rasgados, como una geisha. Continué riéndome. Miro la tapa del libro y ahora el dibujo se movía, como si tanto flujo de energía hubiera entrado en el libro y yo lo estuviese energizando. Lo que sentí fue loquísimo. Era como que yo, interactuando con el libro, hacía que el libro cambiara con mi energía mientras yo cambiaba por su infuencia y eso se veía en cuestión de segundos. Algo así como una transfusión osmótica de esencia que en vez del plano astral ahora se manifestaba en el plano visible.

 

Y parecía ser que todas las cosas que veía estaban de a pares, los abanicos, las bolitas chinas para hacer masajes, imágenes del yin yang y octaedros del Feng Shui: todo estaba en pares.

Miré a las cajeras pero ellas estaban solas. Aún así dudé que todas fueran lesbianas y que las hubiesen puesto a trabajar repartidas en pares.

 

Pregunto el precio de ambos libros y me dicen que mi libro preferido es más caro. Ni lo pienso. Me llevo el libro más grande y gordo, es más lindo, está ilustrado y lleno de magia y misterio.

Miro a mi pareja y cae un telón negro sobre mi conciencia.

 

 

¿Habré muerto?

 

Mi yo onírico ha muerto y ahora estoy frente a una vecina mía de la infancia, una amiga que tenía en mis primeros años de vida con la que bromeábamos que éramos novios. Le miraba la boca y todavía no entendía una palabra de lo que me estaba diciendo porque el cambio había sido tan fuerte que me había dejado como aturdido. Mis oídos oníricos todavía no lograban descifrar lo que ella me estaba contando y me llamaba la atención su boca. Cuando comienzo a entenderla, descifro lo que me estaba contando. Me explicaba que tenía una tortuga y estaba triste porque las tortugas tenían dos penes y si se penetraban entre dos machos aunque fuere jugando, “al contrario que en el caso de los tiburones”, podían morirse.

Por lo tanto se usaba la fecundación asistida y se los separaba. No sólo para que los machos no se penetraran “jugando” entre ellos y se murieran, sino también para evitar que en el momento de la penetración le hiciera daño a la hembra y la matara en pleno acto sexual. Me explica cómo el doble pene, abierto como una gomera, destroza bestialmente al animal penetrado y bla bla bla. Todo me sonaba a palabrerío, hasta donde yo sabía las tortugas no tenían dos penes y todo lo que me decía carecía de lógica.

Así que ella continuó hablando del pene, pene, pene, hasta que yo me reí tan fuerte que creí que iba a despertarme a carcajadas de este sueño que no terminaba nunca.

Pero sonó el celular y tuve que abrir los ojos. Aunque no me costó demasiado.

 

FIN.

 

 

 

 

NOTA: Mientras estaba tipeando el sueño me di cuenta (por razones obvias) que todo gira en torno a la idea del número dos y de cuestiones sexuales, si ven las entradas redactadas el día de ayer se darán cuenta que he tenido muchos gatillos con respecto a estos temas, por las entradas respecto al hombre incluido en la lista de las 100 mujeres más sexys, la entrada acerca de Bel Ami, y otras entradas con contenido LGBT. Con esto doy por sentado que Freud tenía razón, lo que más nos estimula a tener sueños son las cosas vividas en el día anterior al sueño (postliebenträumen).

 

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