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#QueSabesDeMarginalidad si usás Twitter?

El mundo 2.0 nos enseñó a ver estas imágenes y mearnos encima de la risa, a pesar que esconden algo muy triste.

 


¿Y por qué hacemos este tipo de cosas?

Fácil. Porque nos encanta ser basura, humillar al otro, hacernos los superados, ser egoístas, actuar como si todo fuera superficial y los valores no importaran ni ahora ni nunca.

Si te sentiste tocado por alguna de estas palabras quizás sea porque en el fondo la sociedad, las costumbres, el avance de la pobreza y los cambios a nivel global nos van llevando lentamente a esto. A la discriminación, a la división de las riquezas de tal forma que nunca se asegure la equidad social.

 

Y la gente dice que no sabe. Y sólo hablan de la inseguridad y de los “negros villeros”. Y la gente dice que no le importa.

 

Pero este es el mundo que estamos forjando, señores. Sólo risas, vagancia y discriminación. Y una crisis total de los valores.

 


“Social Intelligence” recopilará nuestra información en internet para ser analizada por los empleadores

 

En la actualidad son muy utilizados los servicios que pueden utilizar los empleadores para verificar los antecedentes criminales y reportes de deudas. Ahora hay una nueva compañía, llamada Social Intelligence, que ha lanzado una nueva herramienta que les permitirá a los empleadores recolectar toda la información que han compartido sus trabajadores o sus postulantes durante los últimos 7 años.

Este tipo de herramientas son las que nos hacen pensar qué sentido tiene violar nuestra intimidad de esta manera, ¿no va esto en contra de nuestra privacidad? Está bien, las redes sociales como Twitter quizás permitan que uno esté permanentemente compartiendo información de forma desmesurada, pero uno cuando quiere puede proteger los tweets para que no los lea un tercero. También uno elige a quién acepta en Facebook y en función de la audiencia uno se va expresando. Pero de ahí a generar un informe acerca de todo lo que hemos estado haciendo en los últimos siete años hay una brecha de dimensiones infinitas.

 

De todas maneras, yo estoy bastante tranquilo, entre todas mis cuentas (Blogger, WordPress, Youtube, Facebook, Twitter, hi5, badoo, MSN, Yahoo, Picasa, Google+, Google Buzz, Google, Gmail, about.me, Klout, We Heart It, REMcloud, SoundCloud, etc.) van a estar unos 932874923479237492347289347 años como mínimo para terminar de leer todo lo que he compartido en mis redes sociales. (Ser random tiene sus beneficios)

Estaría buenísimo que alguien leyera toda esa información, que también la comprendiera, y que encima de todo eso me diga: “Mira, no te tomamos para el trabajo por esto…”, porque eso significaría que me conocen más que mi madre, mis mejores amigos, mi perra, mis plantas, y yo mismo (todos juntos). Por eso, no creo que les sirva para gente geek como yo, que han hecho, comentado, favoriteado, compartido, visto videos, escrito, publicado, rebloggueado temas de todo el espectro posible de temas. (Y muchos más)

 

En fin…

Esta nueva de discriminar en el proceso de selección de personal ha sido posible gracias a los nefandos desarrolladores de Social Intelligence. (Ya me parecía bastante estúpido que en el proceso de selección de personal googlearan tu nombre para decidir si tomarte o no, yo llamo a un psicólogo que sepa un poco de Programación Neuro-Lingüística y listo).

Esta nueva forma de investigar (hasta los calzones) de nuestros futuros empleados seguramente dejará un par de bocas abiertas cuando empiecen a cuestionarse la seguridad de nuestra información, nuestra privacidad, la ética profesional y sobre todo: nuestros derechos.

Según Max Drucker ejecutivo de esta compañía, ellos “sólo pueden recopilar información que está disponible en la red”. La Comisión Federal de Comercio ha determinado que la empresa está en cumplimiento con la ley del Fair Credit Reporting Act.

Así que la única pregunta que debería ser contestada es: ¿Qué tipo de información hace que una compañía decida no contratar a alguien? Cualquier cosa puede ser posible: desde encontrar que la persona es nudista, homosexual, hijo de judíos, o que practica masonería, es bisexual, es extremadamente religioso, activista político, callado, demasiado dependiente del blogging o de las redes sociales. ¡Cualquier cosa!  Desde desnudos artísticos hasta que una vez alguien buscó “lubricante íntimo” y lo pidió por delivery en un sexshop online.

A esto me refiero con que va a ser la nueva forma de discriminación silenciosa que van a tener acceso las empresas en el futuro. Como herramienta, tengo que decir que es novedosa: no existe nada como Social Intelligence, y espero que no tenga mucha cabida en la selección de personal porque la interpretación de todos estos datos es muy subjetiva.

Según el artículo original de BlogWorld: en el 75% de todos los procesos de selección de personal se hace investigación online de los candidatos. En un 70% de los casos se eliminan candidatos en el proceso de preselección por alguna que otra información encontrada online.

¿Esto qué significa? Que como los empleadores no encuentran ninguna razón ilegal en investigar a sus futuros trabajadores, deberías tener mucho cuidado con todo lo que compartes en internet si quieres conseguir trabajo en los próximos 7 años. (Sigo diciéndolo, me parece excesivo)

Pareciera que contratar personal (en los EEUU) es más difícil que nunca. Los empleadores tendrán que decidir qué es importante y qué no lo es antes de comenzar a buscar candidatos para un puesto de trabajo. Tendrán que decidir si está bien que contraten a un blogger, a un youtuber, podcaster, vlogger, tuitero, a una persona que usa Tumblr, que le guste mucho leer, que socialice poco, si es necesario que tenga un Klout elevado, si es necesario que sean broadcasters, pundits, curators, taste makers, feeder, syndicator, dabbler, socializer, observer, explorer, activist, o cualquiera otra clasificación al estilo de Klout que a la compañía se le ocurra pedir.

 

CONCLUSIÓN: No sólo en Argentina tenemos que enfrentar la crisis económica, y un índice de desocupación manipulado por el INDEC. (Lean ese link) ¡No, señores! ¡Hay más! Ahora tendremos que luchar contra viento y marea para que esta nueva forma de discriminación no se implemente en el proceso de selección de personal en Argentina. Ya se está usando Google para buscar información relacionada a los posibles candidatos, y hay una delgada línea entre la obsesión por querer contratar a alguien adecuado y la discriminación sin justa causa.

 

No caigamos en estas faltas éticas tan graves.

Por más que la persona sea sociable y comparta mil enlaces por todas las redes sociales, deberían respetar su intimidad, ya que probablemente si les mandan la invitación de Facebook (como una persona normal) es probable que igual los acepte y lean su información en forma legítima. Pero de ahí a sentarse largas horas leyendo lo que cada uno compartió en la red me parece extralimitado (lo dije como unas diez veces).

 

vía “Social Intelligence” Searches Social Media History for Employers — BlogWorld & New Media Expo Blog.

 

 

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#WTF: En Alemania prohíben besos en el trabajo por ser considerado una forma de terrorismo

En Argentina es muy común que todos nos saludemos a los besos y a los abrazos, no sólo en los grupos de amigos íntimos, sino también entre conocidos, y también en el trabajo. Todavía la gente mayor, quizás por cuestiones generacionales, por una crianza más antigua, se resiste a esta forma de saludar y siguen saludando con la mano. Pero lo más común es llegar a un lugar y que te reciban con un beso afectuoso en la mejilla, no importa si la otra persona es hombre o mujer.

En otros países un poco más “fríos” es común llegar y sólo decir “hola”, si tenemos la suerte que al menos hagan el intento de saludar. Recordemos que mientras más grandes son las ciudades hay una tendencia a que los ámbitos laborales se vayan volviendo un poco más fríos.

En Alemania, si saludamos a alguien con un beso seguramente para la persona besada será algo incómodo, sobre todo si estamos en nuestro trabajo. Es más, ¡está visto como una forma de terrorismo! Por este motivo, la asesora sobre etiqueta Knigge Society pidió que los besos sean prohibidos en los centros de trabajo.

Hans-Michael Klein, responsable de esta asociación, le aseguró a BBC que el último año han recibido más de 50 emails de personas preocupadas por este asunto que les resulta bastante molesto.

“La gente se está quejando porque no quieren que los besen, sobre todo las mujeres. Dicen que los hombres tratan de acercarse a ellas en un sentido erótico”, expresó Klein.

 

Creo que no es para asombrarse, si nosotros nos fijamos cómo los alemanes pronuncian “Te amo” nos vamos a dar cuenta que no son las personas más afectuosas del planeta. El argentino promedio es todo un Romeo comparado con los alemanes, más fríos e individualistas, con círculos de amigos mucho más cerrados. Por eso en la BBC sale el análisis cultural de este asunto.

“Tenemos que tomar todo el contexto cultural, no sólo una parte, por ejemplo en Sudamérica ustedes tienen otro concepto del contacto corporal, en una hora pueden tocarse 60 veces o más, en Estados Unidos, diez veces, en Reino Unido cero”, explicó Klein, agregando que “esa costumbre es algo que “corresponde a la cultura sudamericana y a Francia e Italia, pero no a la cultura alemana, tenemos una concepción distinta sobre esto”.

 

Como recordó Klein, en Alemania, el espacio que suele mantenerse entre una persona y otra es de 60 centímetros “y besarse es estar demasiado cerca”.

Por ello asegura que “realmente no se puede prohibir besarse (en los centros de trabajo), pero tenemos que proteger a las víctimas que no quieren ser besadas y para ello buscamos reglas”.

 

 

La Knigge Society, situada en Dortmund, al oeste de Alemania, pide que en las oficinas se salude tradicionalmente con un simple apretón de manos, y para que esto se cumpla en todas las oficinas se comenzará a utilizar un cartel en el que se lee “Besos no, gracias”, que cualquiera puede descargar de su sitio web e imprimir para colocar sobre su mesa de trabajo.

Otros asuntos muy graciosos que también han tratado anteriormente es la manera correcta de terminar una relacion a través de mensaje de texto (a mí me parece una falta de respeto total terminar una relación via SMS) y cómo actuar cuando uno tiene secreciones nasales en público.

Como ven, hay gente para todo.

 

vía BBC Mundo – Noticias – En Alemania quieren prohibir los besos en el trabajo.

 

 

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Cómo disimular que usas Facebook en horas de trabajo

Si tu jefe o tus compañeros de trabajo alcanzan a ver lo que haces en tu computadora, probablemente no quieras que se enteren que usas Facebook durante tu trabajo, para disimular que estamos usando dicha red social existe una aplicación web que se llama Hardlywork que nos ayuda en esta tarea.

Al ingresar a la página, se nos pedirá ingresar con nuestra cuenta de Facebook y como con cualquier aplicación de esta red, debemos aceptar el acceso a nuestro perfil, en seguida la página nos muestra una supuesta hoja de “Excel” en el centro, indicando dónde encontraremos cada elemento, como puede ser el muro, la búsqueda, etc.

Una vez que le damos clic a esa pequeña simulación de hoja de cálculo, se abre en toda la ventana o pestaña del navegador web y ¡listo!

Al dar clic a las fotos, vídeos o vínculos, se abren en una ventana o pestaña separada, sí solo pasamos el cursor por encima, se muestra en la parte inferior derecha una vista previa de dicho elemento, lo cuál nos ayudará a decidir si vale la pena abrir el contenido.

 

Hardlywork

 

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Llamado a la Solidaridad de Juan Jesús Perez

Hoy vi por internet que a este hombre lo habían echado de su trabajo y que se negaban a pagarle la indemnización que le correspondían. Eso es lo que él cuenta por dos videoclips que subió a su canal de youtube.

No tiene un peso, y tiene una familia que sostener. Sólo está pidiendo un poco de ayuda para poderse trasladar a Salta, con el resto de su familia. ¿Qué decirles? Esta historia me llegó porque yo el año pasado decidí irme a vivir solo y tuve que afrontar una situación parecida: cero dinero, cero trabajo, y qué decirles de vivir en un pueblo donde era casi imposible conseguir trabajo. Mandé currículums vitae a todos lados, visité todas las consultoras y conseguí una beca y después un trabajo donde menos lo esperaba. Salí del bache y ahora he resuelto mis problemas económicos.

 

Por eso estoy escribiendo este email, sé lo difícil que es a veces salir del pozo en el que uno está y por ahí hay algún alma piadosa, generosa, que entienda qué significa tener toda una familia, quedarse sin trabajo y luchar por no convertirse en un indigente.

Aparentemente lo único que necesita este señor es que le paguen el flete a Salta para poder movilizarse con su familia hasta la casa de sus suegros, y se quedaría allí hasta que progrese económicamente. Espero que alguien que no sea materialista y que tenga dinero para ayudarle al prójimo esté dispuesto a ayudarle.

 

Su nombre es Juan Jesús Pérez, antes de perder su trabajo pueden contactarse con él por:
email: juancitojesus@hotmail.com
teléfono: (+54) 02474 15673282

 

 

Si querés ayudarlo, ponete en contacto con él. Sino, al menos intentá de divulgar esto, en algún momento él recibirá ayuda para que pueda trasladarse a la casa de sus suegros. Ayudémoslo para que no se quede tirado, porque no tiene un peso. Difundir esto no cuesta nada y a él ya lo estás ayudando.

 

No es información falsa, yo mismo la verifiqué. Compartí esto en tu muro de Facebook o por tu Twitter, no dejés que se quede varado con su familia, que tiene muchas bocas que atender.

 

¡Muchas gracias!

¡Ojalá que alguien pueda hacer algo por él! ¡Ayuden como sea!

 

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El teclado del terror y las adicciones al blogging

 

Un día te levantás, tarde, muy tarde porque te quedaste dormido y cuando mirás la hora ya son las 2.00 pm y tenés el tiempo contado para recalentar en el microondas un poco de lo que sobró de la cena de anoche: bifes a la criolla, mientras te hacés un café y blogueás algo de algún Top Trend que te llame la atención, pero el café y el almuerzo ya está, entonces seguís blogueando, pingueando, tuiteando, retuiteando, y microblogueando. (Googleá todo eso si no sabés lo que significa, no soy un diccionario geek ni la Enciclopedia Encarta)

Recalentás la comida y el café como dos o tres veces. Te partís al medio del hambre, entonces hacés el último esfuerzo para vencer el campo electromagnético que ejerce sobre tu cuerpo la silla que usás para navegar. En el microondas ves algo shockeante: te quedan diez minutos para terminar de almorzar y tomarte el café, sino llegás tarde a la facu. No podés faltar porque a la salida tenés que ir a trabajar (esto es lo malo de estudiar y trabajar en la misma institución).

Entonces engullís como podés, rezándole a todos los santos que controlan los milagros de la digestión, mientras seguís blogueando y cerrando las tres mil quinientas pestañas que usaste para ver quién te estaba hackeando el blog porque llegaste a un pico de tráfico mundial, engullís todo, bajás la masa de comida con un vaso de jugo, esperás que la pobre computadora reaccione (después de haberle dado caña una semana seguida) y te vas a tu lugar de estudio y de trabajo.

 

Cursado. ¡Re lindo! Tus compañeros exponen.

Temas aburridos en presentaciones aburridas en tono aburrido, encima cuando exponen siempre dan la espalda. Y como llegaste 45 minutos tarde entrás con una sonrisa amplia, intentando poner cara de sueño, como diciendo “Uy, se me pasó la siesta”, preferís que piensen que sos un P A J E R O, con mayúsculas, con minúsculas, como los demás quieran, antes de que piensen que sos un adicto a internet y que te quedaste blogueando, casi sin almorzar.

 

La sonrisa inocente funciona. Aminora las miradas asesinas del profesor y transforma su mirada de “Miren a qué hora llega este desubicado” a una mirada más cordial que dice algo como “Entrá, sentate atrás y no jodas que tus compañeros que están exponiendo”.

 

Te sentás atrás de los profesores, como estás en el aula de informática prendés una computadora, imitando a los demás, y abrís tu cuenta de Yahoo. Y la de Hotmail.

Y la de WordPress. Luego la de StumbleUpon, la de Twitter, la de Facebook, la de Bitácoras, la de Meneame, la de Divoblogger, la de Divulgame, el correo institucional, el que usás para trabajar, pero empezás a ver el tráfico de tu blog y… “Wiii! 2600 visitas por hora! Así vale la pena que te hackeen el blog y que te denuncien como contenido ofensivo y molesto”.

 

Les daría por el culo a todos ellos. Haría una entrada sólo hablando de pijas y conchas sólo para ser vulgar y molestarlos. Sí. Les daría por el culo. Sólo que hoy los amo, “chotitos lindos”, como dice Claudio María Domínguez en Hacete Cargo. Él sí que la flashea lindo, y tiene una audiencia mucho mayor a la mía. A él no le hackean sus cuentas, ni le bloquean el blog, no se tiene que enfrentar a haters, a trolls, a personas que bardean por Twitter porque tal o cual entrada no les gustó. Por esto es que él se dedica a flashear con las cosas espirituales.

A mí, si bien la espiritualidad y flashear con la espiritualidad me gustan, hablo de cosas que por ahí llaman más la atención. O sea, hablo de nada. ¿Se puede verbalizar el silencio? Uy, de eso habló él los otros días.

 

Así que estaba en la facu, con mis enésimas cuentas abiertas y veo delante de mí la furiosa y aburrida cara del profesor. Miedo. Creo que va a retarme, pero miro hacia atrás. Todos están haciendo lo mismo. Después de todo (y a pesar del número ilimitado de cuentas que tenía abiertas) no estaba tan disperso. Dijo que sabía que era viernes y que estábamos cansados, así que prestáramos más atención.

 

Pero después de bloguear por dos días seguidos no me quedaban muchas neuronas activas. Ni les comento los que es hacer data entry durante toda la semana, procesar encuestas y estar como las cajeras del VEA todo el santo día (ya tengo “Cajera del VEA Nivel 2”), intercambiando palabras cuando nuestras neuronas se despiertan lo suficiente como para que nuestros labios puedan emitir sonido. Tanta tarea repetitiva, sumado a todas las demás cosas importantes que tenés que hacer (entre ellas: tener sexo, asearte, estudiar, tener sexo, bloguear, comer, coger y dormir)… te cansan. A veces no sé de dónde saco energías para hacer todas estas cosas. Inclusive hasta para escribir pelotudeces (como ahora) hace falta energía.

 

Aunque era viernes y no tenía ganas de torturarme con diapositivas que encima no entran en el examen final. Hice como que no escuché al profesor y seguí en mis cuentas. A la salida de la facu, entré a laburar en la facu, después me junté con mis amigos a comer unas pizzas y tomar unas cervezas. Necesitaba un poco de la vida real, de la normalidad, del contacto cálido y afectuoso de la gente, porque había estado frente a una computadora toda la semana: en el trabajo, en mis horas de estudio y cuando estaba webeando.

 

Me hizo bien. Fue un desenchufe, literalmente, un momento de calma.

 

Sólo que a la medianoche el reloj blogger me gritó telepáticamente a la cabeza: “Se te acaban de resetear tus Site Stats porque cambiamos de día”. Contaba los minutos, juntaba todo el deseo del mundo para llegar a casa y escribir una entrada. Saco la laptop de la mochila, la pongo sobre la mesa, conecto el cable, la prendo, empiezo a abrir las sesiones para subir algo al blog y luego acostarme… cuando sucede algo totalmente inesperado: Veo la letra “I” floja.

 

¡JODER! ¡A esta hora del día! ¡Cuando no puede venir un técnico a mi casa!

¡La reputamadrequeloremilparió! (Y mi madre diría “¡Hijo! ¡Esa la educación que te hemos dado!”, pero gracias a Dios vivo solo y tengo el lujo de poder putear en silencio, tranquilo, sin que alguien me cuestione a qué se debe mi cara de ano)

 

Toco la tecla “I”.

 

Se sale.

 

 

En mi cabeza: imágenes de muerte. Ganas de asesinar a alguien. Detrás de mi cuerpo se ven imágenes: Bomba atómica. Bosque en llamas. Volcán en erupción. Muerte, muerte, muerte.

 

¡La computadora conchuda y que la re mil parió! La una de la mañana. Intenté arreglar la letra maldita. Las ganas de escribir algo eran verdaderamente indecibles, y yo intentando ver cómo corno se enganchaba. Creí que se había despegado algo, o quizás de tanto darle caña a la computadora se me había roto. (Animal, se dice “roto”, no “rompido”)

 

Le mandé un SMS a un amigo:

“Hola, qué hacés? Podés llamarme? Estás levantado?”

Empecé a hiperventilar, me dio taquicardia.

 

Mi ringtone para mensajes de música dance se convierte en un grito de gloria. La única persona más nerd que yo (que conozco) y encima trabaja en algo relacionado al tema. Comenzamos a hablar. Totalmente afligido, le relato brevemente lo poco agitado de mi día y desesperado le pregunto cómo arreglar el teclado.

“Buscá el cosito con el que se engancha”, me responde.

 

Todo un iluminado… Tenía ganas de mandarlo a preguntar la hora a China, pero nadando. Aunque me contuve un poco, inhalé y exhalé varias veces, me mordí la lengua, suspiré. Al cabo de dos eternos segundos le dije: “¡¿Cuál cosito?!”. A lo que respondió: “Ese, el que engancha el pezoncito que quedó ahí, fijate”.

Esa persona tiene que agradecer que Dios es grande y que lo quiero demasiado como para insultarle. Pero en ese momento tenía ganas de teletransportarme como Gokú y pegarle con el maldito teclado. En un ataque de bipolaridad, me visualicé eso (una teletransportación sayayin) y sonreí.

 

Tenía ganas de decirle: “Boludo, explicame bien”, pero me di cuenta que era una de esas cosas que no se pueden explicar bien porque uno tiene que estar sentado en frente del problema. Como cuando te llaman por teléfono para que les enseñes a hacer algo en un programa y carecen de conocimientos fundamentales. Por ejemplo, una vez me llamaron para hacer algo que consumía muchos pasos y ni siquiera sabían lo que era el “Panel de Control”, “Mi PC”, ni nada de eso.

Y como esta vez me tocó sufrir la ignorancia del otro lado de la conversación (esta vez el ignorante era yo), tenía ganas de tirarme al piso a llorar, como un inútil, hasta que un tsunami o un terremoto o un meteorito me cayera encima y terminara con mi autocompasión.

 

En el borde patológico que separa la demencia con la locura, cuando el pico de tráfico de mi blog coincidía con el pico de neurosis de toda la historia de mis delirios… cuando la tecla, yo, la máquina y todo mi universo estaba por hacer “crack”, sentí otro sonido, más bello, un “Clac” y sonó como a algo plástico. ¡Era la teclita! ¡Bonita!

 

¡Entró! ¡Entró! Yo decía en mi interior. La puse y bien puesta, qué bien la encajé, como cuando… (beep beep beep: censurado).

Ese sonido de CLAC fue la salvación. Aunque había visto que la tecla había quedado un poco chueca (“chueco” en la jerga mendocina significa “torcido”). Evidentemente algo estaba mal.

 

No había que ser Albert Einstein, Bill Gates, ni tener dos o tres postgrados en ingeniería en informática para darse cuenta que la tecla había quedado mal… o la había roto.

De nuevo las ganas de matar a alguien. Y ese sentimiento molesto, como un capricho, que era algo así como un: ¡Quiero bloguear, quiero bloguear! interno que se repetía en loop infinito.

 

Pasaron dos o tres intentos. Esta vez la pude encajar, y lo hice bien. Así que si necesitan un consejo el día que se les salga una tecla de sus laptops, lo mejor que les puedo decir es:

“Relájense. Es muy fácil. No tienen que desesperarse. Ni llamar al técnico. Es una cuestión que nos obliga a mantener la calma y buscar la posición adecuada, en muchos intentos”.

 

Pero si no llevan instantáneamente la computadora a un técnico ni se molesten para que los explique alguien, al primer “coso ese” o “cosito” que escuchen les van a dar ganas de cortarse las venas con los dientes y será totalmente infructífero.

 

Háganme caso.

Y vayan al técnico porque a mí no me quedó muy bien. Se me ha estado saliendo durante toda la entrada, aunque lo bueno es que saqué mucha mugre. Hasta salió un gato negro que se nos había perdido.

 

 

 

iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

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iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

 

iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

 

 

(al fin quedó bien, mwehehehe)

 

NO! De tanto boludear se salió de nuevo! GRRRRRRRRR!

 

FIN.

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